RECUERDOS

Un año más, no he sido capaz de presentarme ante un grupo de mujeres dolidas para formar parte de una discreta concentración contra la violencia de género. Ya días atrás empecé a sentirme mal. Los malos recuerdos personales acuden a la mente en tropel y con fuerza. Y aunque ya todo queda muy lejano en el tiempo y las cicatrices ya han dejado de sangrar, en estos días cercanos al 25 de Noviembre, me he sentido mal y sin fuerzas. La condición de haber nacido hombre tampoco ayuda, pues siempre tengo la sensación de que no soy merecedor de representar a un sector de la sociedad femenina, que sobreviven con heridas más abiertas que las que yo pudiera haber sufrido y visto, precisamente, a manos de hombres. Se que no puedo inspirar la suficiente confianza en esas mujeres, simplemente por mi condición de hombre, por muy buenas intenciones que uno tenga. También es posible que no me sienta merecedor de su aprobación porque en realidad, siento que no es mucho lo que hago por ellas. Sólo escribir sin ser escritor de opiniones personales que a poca gente le interesa y menos aún que lean. Como dijo una ex-amiga, : “ no tengo tiempo ni ganas de escuchar los problemas de los demás”…Quizá tenga razón. Quizá no sea merecedor de la aprobación de determinadas mujeres, que ya les va bien el modelo machista como modelo de familia tradicional. Y que les va bien ostentar ese papel de “ la parte débil de la pareja”.

He pasado todo el día 25, guardando un riguroso silencio, como de Luto, por todas las víctimas mortales, incluidas mi madre, mi hermana y aquel bebé que nunca llegó a vivir a manos de un monstruo repugnante y cruel. Ni que decir tiene que no lo he pasado nada bien recordando los años de vida con el pánico instalado en nuestros cuerpos, en nuestras mentes; Sonidos, de portazos, de la llave girando en la cerradura de la puerta, gritos, el olor penetrante del vino rancio y sudor acumulado, lágrimas secas, el brillo de la hebilla del cinturón, sangre…gritos apagados suplicando piedad…

Pero siempre aparece una luz roja que se enciende, revelándose, en la cabeza que me pone en pie y me obliga a seguir caminando. Como ya he expresado en alguna otra ocasión, hay que aprender a llorar, secarse las lágrimas, sonarse, respirar profundo…y seguir caminando.

Y entonces recuerdo que he llegado hasta los 44, vivo y la cabeza sobre los hombros. Que aunque tenga un sueldo miserable que apenas me da para una habitación, es un sueldo fijo, porque me lo he ganado noche tras noche…y aunque reconozco que me habría gustado recibir más caricias y besos de los que he recibido, no puedo quejarme…y recuerdo a mi amiga Mª José, Republicana hasta la médula, con la que no hablo mucho porque es una mujer muy ocupada que SÍ tiene muchas cosas para hacer  y porque yo soy, a fin y al cabo, un conocido más, del género masculino, con poco que aportar, que alguna vez me dijo que yo soy de los que van por la calle mirando al suelo para no ofender a ninguna mujer. Y que no debería ser así. Que no me tiene que importar la mala opinión que tengan unas cuantas mujeres, sino la buena opinión que tienen todas las que coincidan con mis propios pensamientos y valores morales, y seguir como hasta ahora…y me acuerdo de Ángela, camionera y conductora de autobuses ya retirada, con los colores de Brasil por bandera, que lo mismo se presenta sin avisar frente a la puerta de donde vivo, con tres cajas llenas de comida para Navidad, porque sabe de mis carencias y que las pasaré en absoluta soledad, porque ni hay familia con quien comer, ni hay nada que celebrar. Lo mismo hace eso, que me da un tirón de orejas, virtualmente hablando, suave, por estar siempre menospreciándome…y me acuerdo de Begoña, que estoy seguro que me perdonará por usar su verdadero nombre, una brujita con escoba y todo, con la que viaja de una casa a otra, con un clic de ratón,dejando sus palabras como brisa fresca, que lo mismo se atreve con un conjuro gallego, que me pone el hombro para que apoye mi cabeza, enamorada de un pirata que camina por esos mundos cinéfilos…Y de mi amiga Ana, mi paisana. Con su bata blanca, botas altas, y corazón Celta, que dice que para ella, mi amistad es muy importante. Y que en ocasiones, me hace soñar con mis bosques del Norte, llenos de Castaños centenarios…que un día existieron…Y me acuerdo de mi amiga Odisea, “ mamá Odisea”, que nos pone los dientes largos con sus recetas de cocina, amante de la poesía. Con más familia que un imperio, que como una Alondra fiel a su rama, visita mi blog para dejar su huella imperecedera…Y tantas otras que nombro, no por ser menos, en absoluto, sino por no parecer demasiado orgulloso, que bien saben ellas que de eso tengo bien poco. Ni tampoco es mi deseo de colgarme medallas que no me corresponden, porque…yo soy el privilegiado. Mis amigas son las que han tenido a bien, concederme el gran privilegio…de ser su amigo.

Así que, tras el silencio sepulcral del día 25 de Noviembre y anteriores, he pensado que algo tenía que decir hoy, por mis amigas, por las que ya viven en paz, que no voluntarias, en el bosque de las ausentes, y por las que deseen leer. Por las muertes anunciadas de mujeres a manos de, como dice mi querida amiga Begoña, “ esa lacra de nuestra sociedad”, de engendros humanos. Por las que tiemblan en silencio al escuchar cada día, la llave girando en la cerradura de la puerta. Por las voces oprimidas de las que un día se atrevieron a decir : ¡NO!! Por los rostros casi virginales desfigurados, por las niñas violadas, arrancándoles el alma, deseando morir cada día de su inexistente vida, a manos de los que se hacen llamar, hombres, machos, y que en esa lucha y espero por ser hombres, confunden dureza con crueldad, firmeza con violencia, y hombría con machismo, y a consecuencia de ello…dejan de ser hombres.

Por eso debes alejarte de quien te pega. De quien te maltrata. Por ti, por tus hijos, por la niña que llevas en brazos, por las que han muerto, por la madre que te trajo a este mundo machista y violento…por quien te de la real gana, pero hazlo!! Apártate de quien te hace daño. Hazlo…YA!!

No sé. Algo tenía que decir, después de todo.

Ojosvendados ermitaño

 

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Una respuesta a RECUERDOS

  1. Thais de Vazquez dijo:

    Te amé en el silencio de la oscuridad y en el mas profundo anonimato plasmé mi huella en un rincon de tu cuarto donde nadie más se atrevió a llorar contigo por el maltrato que has sufrido… pero también te enseñé que la mayor virtud de una mujer es ser más lista y asi te expliqué que lo más lindo de la vida no es caer sino levantarse: Sonreir ante las vicisitudes de la vida y creer que SI VALES MUCHO sin importar lo que otros digan de ti. TE amo ermitaño, y me encanta ver como defiendes lo que crees, nunca dejes que la llama del amor muera en ti, Thais de Vazquez.

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